
Seguramente a varios de vosotros os sorprenderá el título, más aún en los tiempos que corren, pero si llegáis al final de esta historia, si alguno, aun que sea solo uno, coincide un poco conmigo, ya me daré por satisfecho de compartir mi experiencia con vosotros.
Y es que precisamente, para que entender esta experiencia, hay que empezar por el final de la historia.
Ahora hace 3 meses salí del quirófano. No es que sea un veterano del mismo pero esta era la cuarta vez que me intervenían. A mis espaldas, una tendinitis rotuliana crónica, una fascitis plantar y una de menisco. Vaya por delante y a favor de mi traumatólogo Jordi Calvet, que de cada intervención he salido mejorado, “biónico” como dicen mis amigos del “endurance”. Así que sin ganas pero con ánimos, a por la cuarta. Pero esta vez, aun cuando la operación ha sido un éxito, la situación al salir el quirófano es diferente.
Para los amantes de los diagnósticos aquí va: tenía una neuroma de Morton, 2 dedos de los pies luxados, una capsulitais crónica y una Halux valgus de más de 30 grados… y para aquellos que les gustan los partes médicos, me practicaron 3 tipos de osteotomía diferentes.
Para hacerlo más comprensible… ¿conocéis algún triatleta o corredor que tenga un pie del 43 y un 41 en el otro? Pues ya tenéis el placer de, al menos, saber de uno: yo.
Sí, me acortaron el pie por la mitad un buen centímetro. Cuatro dedos de los pies rebanados por los metatarsianos y multitud de ferretería aeroespacial de titanio para juntarlos de nuevo.
Pero para seguir con el relato y la dichosa factura, ahora nos toca volver al pasado y remontarnos a 25 años atrás:
25 años atrás
1987 fue el principio de un largo camino: mi primera maratón… internet, blogs, sitios web, nada de eso existía… planes de entreno fotocopiados y pasados de mano en mano eran valiosos tesoros, zapatillas que ahora nos haría morir de risa, y carreras populares que eran de todo menos eso, populares, … siempre nos encontrábamos los mismos.
Fueros años de recorrer mundo con los compañeros con la excusa de las maratones: New York, Lisboa, Paris, Estocolmo…y una larga lista que ha hecho sumar miles de quilómetros a las piernas.
Hasta que, a finales de los 90, coincidiendo con la formación de mi familia, se dio el paso natural a otro deporte, que nuevamente volvía a ser “poco popular”…el triatlón… otra vez los cuatro gatos de un sitio para otro.
Y como no podía ser de otra manera, de forma casi involuntaria, se fue pasando de la distancia olímpica a la de larga distancia, terminando como no, en los ironmanes.
Que os voy a decir… 6 ironmans terminados que han crecido paralelamente mi familia. 2 “Klagenfurts”, 2 “Zurich”, un Lanzarote y un Roth… con una mejor marca de 11h 48minutos. Y es que en esta marca, 11h48m, que en su día te situaba “en la parte media de la tabla” empieza la verdadera historia de la factura.
Una parte mas de mi vida
Cada uno tiene sus metas, sus gustos, sus preferencias y sus objetivos… y cada uno escoge lo que quiere o a veces, lo que puede.
En mi caso, poco a poco, me di cuenta que para mí – y esto es absolutamente y totalmente personal- cuando mas disfrutaba (y disfruto del deporte), es cuando este es solo una parte más de tu vida. Tanto da si me pegaba una paliza de 6 horas subiendo puertos en la bici que haciendo una excursión en BTT con la familia y los amigos. O machacarte con series en la pista que saliendo a correr con Lourdes y los niños. Esta filosofía, a priori muy bonita, sin embargo, no te permite dedicar las horas de entreno que los diversos manuales “serios” van sugiriendo, y solo la fortaleza mental, el entreno acumulado a base de años y una buena dosis de sufrimiento, te permite suplir este déficit en los iron’s.
Y claro, no hay que ser matemático para ver que esto se refleja en las marcas… y en las lesiones. Pero aquí va mi pregunta a todos vosotros ¿se puede medir la felicidad solo con la marca?
He tenido la gran suerte, la magnífica oportunidad, de poder compartir el deporte, sea cual sea, con mi familia, compaginando entrenos tremendamente exigente con carreras populares como la de Llivia, de ir juntos a los ironmanes y dejar que mis hijos Pau y Joan descubran lo que es el esfuerzo y sacrificio, que ellos hayan sido voluntarios, ayudando a otros triatletas de los que ni tan siquiera saben su nombre ni de qué país son, pero que están sufriendo igual que su padre, y Lourdes, mi mujer, animando, soportando y también sufriendo siempre a mi lado.
¿Sabéis la alegría de cruzar una meta cogido de las manos con tu familia después de 12 horas de carrera? ¿y que ellos aprendan y sienten la mismas sensaciones de compromiso, esfuerzo y recompensa en sus competiciones, sea del deporte que sea?
Si, es cierto que ahora todavía no sé si podré correr de nuevo, si esto es el fin de una aventura, que ahora al final me ha llegado la factura de tantos años “no siguiéndo los manuales al pie de la letra por exigencias del guión”, pero cuando miro hacia atrás, y pongo encima de la mesa la satisfacción que me ha dado este deporte y la increíble oportunidad de compartirlo con mi familia y mis amigos, de verdad os digo que estoy pagado la factura con mucho gusto.
Si alguno se encuentra en situación similar, que ponga en la balanza los logros, las alegrías, los recuerdos, incluso los malos momentos por qué no, y estoy seguro que se dará cuento que, si nos toca pagar una factura, los haremos mas contentos y mirando el futuro con ilusión, que todavía está lleno de nuevos retos y no podemos dejarlos escapar!










Ángel Parra
25 junio, 2012 a las 21:20
Tremendo Albert…
Felicidades por saber valorar lo conseguido y no dejarte llevar por la adversidad. Me ha emocionado tu relato, espero sinceramente que esto no sea un adiós a tu deporte sino una pausa (corta).
Dice mucho de ti como afrontas este problema, sin duda ese es el carácter que te permite suplir las faltas que comentas en los IM.
Como padre creo entender el orgullo que se ha de sentir al ver que tus peques beben de estos principios tan nobles y poder vislumbrar como serán de mayores,
Muchísima suerte Albert, creo que sabes lo que realmente importa en la vida y no, no es el crono. Gracias por compartirlo con nosotros.
un abrazo, Ángel.
Albert
26 junio, 2012 a las 19:34
Hola Ángel, creo que todos los que estamos en este mundillo hemos ido forjando un carácter que nos permite superar adversidades en muchos frentes; ojala nuestros “peques” como les llamas tu, aprendan algo de este “carácter”. Muchas gracias por tus ánimos!
Sergio Quintero Hdez
25 junio, 2012 a las 22:13
Admirable!!!
He empezado “tarde” a esto de las carreras. He hecho deporte toda mi vida, pero desde que me case ya por enfermedad de mi mujer no pude seguir todo como hubiera querido. Ahora, con 2 hijos corrí mi primera maratón trail, cayéndome en el km 8 y haciéndome un esguince de grado 2. Aun con todo, apreté los dientes(ah! peso 108kg, “fuerte” que no gordo, pero mas de 100kg), tire y llegue a meta (mas de 7h…) para pasarla con mis peques en brazos, inexplicable! (el pago: 25 días en dique seco, bronca brutal del Fisio y todavía dolor algún dia al correr). Pero en mi interior una muesca de que cuando quieres puedes.
Tras esto me estrene en triatlon (sprint) con un tiempo mas que discreto, y el mes que viene a por un olimpico (con algún kg menos, espero). Y los planes siguen, porque esto es como una droga, compartida, gracias a Dios con mi mujer y mis hijos, que aun pequeños (1 y 3 añitos) me “mandan” a entrenar cuando toca… Jajajajaja
Gracias Albert por, primero, demostrarme que no estoy loco al marcarme retos y compartirlos con mi familia (a las pruebas vamos juntos, en plan excursión familiar, mi hijo dice que vamos a por “una de las locuras de papi”), y segundo, que no todo son los tiempos, ni poder hacer todos los entrenos, sino que a veces toca tirar de coco y pa’lante. Gracias, gracias otra vez!!
Albert
26 junio, 2012 a las 19:37
Hola Sergio, tu propio relato ya es suficiente para dar ánimos!
Seguro que con tu voluntad y “coco” conseguirás grandes retos: espero que los disfrutes todos ellos tú y tu familia. Gracias!
Furamuros
25 junio, 2012 a las 22:51
Grande,muy grande,no me siento reflejado en lo que toca a lesiones pero si en el resto.
Y una cosa queda clara en esto de los deportes”extremos”una parte fundamental es la familia.
Albert
26 junio, 2012 a las 19:40
Furamuros, tienes toda la razón, que gran verdad y contradicción a la vez: nos dedicamos a un deporte extremo “individual” pero en el que podemos conseguir mucho más si lo compartimos con los nuestros…
Pedro
26 junio, 2012 a las 0:35
Unas conclusiones que invitan a la reflexión, desde la lejanía de miras que tengo en mi categoría de corredor novato, espero llegar a identificarme y vivir la competición de manera parecida a la que aquí narras. Felicidades!
Albert
26 junio, 2012 a las 19:44
Hola Pedro, ser “novato” no es más que una anécdota, seguro que en ilusión, ganas y motivación ya eren un veterano. Lo demás, ya llegara solo, muchos ánimos y gracias!
Albert
26 junio, 2012 a las 16:17
Carai Albert, dificil no emocionarse con tu relato…buff…no se que haría si fuera yo ese Albert. Sin duda, una lección de vida importante. Gracias por compartirla.
Albert
26 junio, 2012 a las 19:49
Hola Albert, seguro que si fueras “el otro Albert” harías lo mismo y mejor. Todos somos de esta pasta… luchar, no rendirse y compartir…en todos los frentes de la vida… esto es el verdadero endurance…gracias!
Jordi Granell
26 junio, 2012 a las 17:21
Hola Albert, la verdad es que cuando me enteré de tu historia me quedé a cuadros. Cuando la leí la encontré tremendamente interessante, una historia que te “toca”, y a su vez una historia emocionante, ver como reaccionaste con el diagnóstico y ver tu reacción, tu ánimo, después de salir del quirófano! Impresionante! Automáticamente pensé lo duro que debe ser y me pregunté como reaccionaría yo si me ocurriera a mi. Sinceramente no lo sé, pero muchas dudas tengo sobre ello de reaccionar igual que tu. Si me estoy un día sin correr, sin nadar… sin bici o sin hacer deporte me subo por las paredes y mi mujer ya me dice: “hoy no has ido a correr no?”…
Pero si te digo la verdad y esta parte no me la explicaste, la segunda parte del artículo aún me ha “tocado” mas, o mas bien, me ha hecho reflexionar: sin saber a día de hoy si podrás correr de nuevo, el pagar la factura a “gusto” (con “mucho gusto” incluso) y el tener la tremenda ilusión y optimismo para nuevos retos, es admirable, ejemplar. Gracias por compartir tu historia y Felicidades Albert. Y como bien dices (y pensándolo mas relajadamente), si pongo sobre la balanza lo bueno y lo malo, seguramente si, también pagaría la factura a gusto.
Y por último y lo digo muy sinceramente, espero pronto y con unas ganas locas tu próxmio artículo, titulado algo así como “Después de pagar la factura, estreno motor nuevo” y que nos expliques como es tu vuelta en este mundillo que nos tiene mas que enganchados, que nos expliques tus sensaciones de volver a cruzar la meta como FINISHER de la mano de tus hijos.
Mucha suerte y que tengas una rápida recuperación!
Albert Mateu F
26 junio, 2012 a las 20:08
Hola Jordi, gracias por vuestra excelente oportunidad de compartir mi experiencia con esta magnífica comunidad. Los ánimos recibidos ayudan un monton y se agradecen todos de forma muy especial, igual a los que recibimos en las carreras de los voluntarios y público anónimo.
Ver que has pensado “relajadamente” ( en nuestra vida llena de “transiciones”, que ya tiene mérito) que también pagarías la factura a gusto, me da una satisfacción enorme, de verdad.
Gracias de nuevo por la oportunidad y por los ánimos y te prometo que si mi “motor vuelve a rugir”, os enviaré una nueva crónica, sea cual sea el resultado!
Pas Man Siete
26 junio, 2012 a las 18:10
Enhorabuena Albert por la Factura pagada, aunque pese el lado negativo seguro que te habrán compensado la Superación, Salud, Vivencias, Amistades adquiridas y un montón más de cosas en estos años.
Enhorabuena…
Albert Mateu F
26 junio, 2012 a las 19:58
Gracias Pas Man Siete, ten por seguro que me han compensado! Gracias de nuevo!
francisco berumen
26 junio, 2012 a las 20:21
excelente
Relato albert tu experiencia en esto del running, para los que vamos empezando que despues se convierte en pasion, te deseo lo mejor ati ya tu familia por el apoyo que te brindan y que todo salga atu favor y ten paciencia y energia que se que te sobra para lo que venga y positivo en todo..
animo que lo vivido se queda en tu corazon…………….
Albert Mateu F
28 junio, 2012 a las 15:43
Francisco: no puedo estar más de acuerdo contigo. Gracias y muchos ánimos a ti también. Suerte!
JOSE MANUEL BARRIOS
26 junio, 2012 a las 23:45
Gracias Albert por compartir tu relato con nosotros… estoy de acuerdo contigo en todo lo que has dicho y en especial las marcas…. al cruzar la linea de meta me emociono siempre, pero no por los tiempos… si no por todo lo que he disfrutado en la competición, con los demás, con los entrenos y con la familia….. al leerte también me he emocionado con tus palabras…. yo si ha día de hoy tuviese que pagar la factura estaria totalmente de acuerdo en que esta bien pagada. Espero que vuelvas a lo que siempre has disfrutado… a volver a emocionarte al cruzar la linea de meta y ver a los tuyos… y al disfrutar cada entreno como una competición…. no mido a las personas por sus marcas… pero si por su corazon y su humanidad…… grande!!!!!!!!!!!!!!!
Albert Mateu F
28 junio, 2012 a las 15:49
José Manuel, saber que otros estáis dispuestos pagar la factura con gusto da un montón de ánimos a todos los que estamos o podemos estar en una situación similar. Cuando mas disfrutemos, lo compartamos y lo agradecemos, “mejor será nuestra marca”, seguro! Gracias!
Ángel Parra
29 junio, 2012 a las 11:19
Jose eres muy grande.
Pau Oller
27 junio, 2012 a las 10:30
Una gran experiencia de vida! Sin duda, una muestra .del poder de la fuerza de voluntad asociada al placer de vivir.
Aunque quizás me estoy metiendo dónde no debiera, y si es así, espero que me perdones, te diré que yo soy de los que estoy 100% convencido que con progresión, paciencia, una mentalidad positiva y un buen estilo de vida, todas las lesiones tienen un margen de mejora bastante más lejos de lo inimaginable. He visto tetrapléjicos que con años de esfuerzo han conseguido llevarse el tenedor a la boca, personas con daño cerebral que han recuperado la capacidad de razonar y ponerse de pie a pesar de tener secuelas extremadamente graves (con comentario del médico literal: “éste señor con estos boquetes en el cerebro es imposible que vuelva a tener razón”), y una larga lista de etcéteras. Por lo tanto, no me extrañaría nada que, con la progresión necesaria tarde o temprano puedes acompañar a tus hijos a correr un 10.000 o vete tu a saber hasta dónde puedes llegar… Sin enrollarme más, agradecerte una vez más que hayas compartido tu experiencia! Un saludo!
Albert Mateu F
28 junio, 2012 a las 15:54
Caramba Pau, con lo que cuentas, nos deberíamos dar cuenta que hay otras “carreras” mucho más duras que las nuestras y que hay verdaderos héroes que se merecen todo nuestro ánimo, respeto y coraje. Muchas gracias por tus ánimos!
Juan
9 julio, 2012 a las 15:23
Gracias Albert !!!!
“Por ahora” las lesiones me están respetando, pero muchos amigos y familiares no paren de repetir “ya verás dentro de unos años …. mas te valdría no hacer tanto deporte”.
Pues tu post refleja perfectamente lo que siento y siente mi familia. La felicidad que hemos sentido al cruzar la meta mi mujer, dos hijos y yo en los 2 ironmans que he hecho, es algo que creo que quedará dentro de nosotros para siempre. Si tienen que venir las lesiones que vengan, tengo en ti un buen ejemplo que seguir.
Estoy seguro que en breve volverás a sentir la felicidad de cruzar la meta con tú mujer e hijos.
Albert Mateu F
13 julio, 2012 a las 14:27
Hola Juan, felicidades no solo por haber terminado 2 Irons si no por haberlo disfrutado y compartido con tu familia. Ojala tus amigos no tengan razón, pero ten por seguro que tu también “pagarías la factura con gusto” por lo que cuentas. Que tengas mucha suerte y las lesiones te respeten!