
Zegama, 20 de mayo, nueve de la mañana. Temperatura agradable, entre 12 y 14 grados; cae lluvia fina, nada que ver con las trombas que han caído durante la noche. No se han cumplido los peores pronósticos; se mantiene la prueba en su recorrido habitual.
Acaban de partir los participantes de la Zegama-Aizkorri, y entre ellos el que escribe estas líneas. Estamos de sobre aviso: nieva en las cumbres, y la temperatura ronda los cero grados.El locutor nos encomienda a la Dama de Aizkorri; cualquier ayuda es bienvenida para este novel convertido en corredor de una maratón de montaña, gracias a un sorteo; primerizo y, según dicen, en la maratón de montaña más importante de Europa.
Corredores locales e internacionales de renombre mundial intercalados entre los afortunados que consiguieron dorsal (no era fácil, sólo uno de cada quince inscritos lo logramos). Enseguida toman la delantera los que disputarán la prueba. Los demás ya tenemos bastante con llegar con los músculos preparados para la primera rampa, y concentrarnos en nuestra pisada.
Cuesta arriba en pelotón, resbala uno, otro pasa por donde tenías previsto ir tú, el de delante se para para quitarse el chubasquero… no hay camino en esta cuesta, es todo roca de pizarra mojada. Nada más calentarse la respiración, se despiertan los músculos, y al tomar la primera pista de piedras y barro y ensancharse el camino, cuando cada uno puede coger su ritmo, te das cuenta que es cuando acaba de comenzar, en verdad, la carrera.
Quinientos participantes corriendo, y tú sin rivales. Ganar solo ganarán dos, y, claro, tú no estás entre los que que cruzarán la meta antes que nadie. Además ya has decidido que te lo tomarás con calma; el tiempo y el recorrido peligroso no animan a tirar a muerte. ¿Para qué crearte rivales, entonces? Hay un recorrido duro pero hermoso por hacer; qué mejor que disfrutar haciéndolo. ¿Disfrutar?¿Bajo la lluvia? ¿Enlodado? ¿Sabiendo que en cualquier momento puedes dar con los huesos en el suelo?… Salta a la vista; entre los casi quinientos participantes pocos son los que no han preparado la maratón como es debido. Los que hayan andado por estos montes y por los alrededores durante estas semanas no tienen por qué aclimatarse a las condiciones metereólogicas adversas que tendremos durante toda la prueba. Mucho tendrá que empeorar el tiempo para que desistamos, o un maldito percance…

Conocer el recorrido de antemano, haberlo hecho por última vez tres semanas antes y casi en las mismas condiciones que el día de la maratón ayuda mucho a la hora de afrontarla.
Sabes:
- que en los catorce primeros kilómetros puedes correr cuanto quieras, sólo hay que tener cuidado en la última bajada de Otzaurte (km 7);
- que desde la cima de Aratz a San Adrián el camino es resbaladizo, y hay que aguzar los sentidos;
- que la subida desde Sancti Spiritu hay que tomarla con tranquilidad (500 m+ en 2 km), pues se tiene que llegar fresco a la cima de Aizkorri;
- que el cresterío de Aizkorri a Atxuri es muy peligroso, más si está mojado, que vas a andar despacio y, sobre todo hoy, es muy fácil enfriarte;
- que la bajada de Atxuri es sumamente peligrosa (menos mal que pusieron una cuerda para ayudar en el descenso, aunque tampoco evitó algún que otro accidente serio), es acosejable bajar entre la maleza (mejor hacerte algunos rasguños que romperte la crisma);
- que en la travesía de Urbia no es aconsejable darlo todo, es el lugar donde atacan los calambres, si no es en Urbia será en las primeras rampas de Andraitz;
- y que desde Andraitz a Zegama, casi todo descenso pero con tramos de falso llano, hay que extremar el cuidado en la primera mitad por el barro resbaladizo, y que, llegando fresco, puedes darlo todo en la segunda mitad hasta la meta.
Y has visto cómo se cumplía todo lo que habías previsto; hasta te has caído donde preveías hacerlo, mil veces. En algunos tramos, has visto que era preferible bajar tobogán a bajo, a arriesgarte a romperte el trasero. A pesar de ir todo el camino bajo una ducha, te has bañado en barro. Desde las cimas de la sierra de Aizkorri no se veía el mar; todo era mar, de niebla. Te has emocionado con el calor del gentío en Otzaurte, en las primeras rampas de Aratz, en Sancti Spiritu, en Aizkorri, Urbia… Aunque estuvieran más abrigados que tú, estuvieron horas bajo el frío, lluvia o nieve, esperando tanto a las estrellas como a tí. Has recibido ánimos de grandes campeones (Mireia Miró, Iker Karrera…), convertidos en espectadores por un día.

Superado ya Andraitz, la última cumbre, transcurrido el tramo peligroso del descenso, quedan seis kilómetros, casi todos de bajada; te encuentras fuerte, pletórico. Se acabó el miedo a caerte, a hacerte daño. Lo das todo, comienzas a superar a gente que ya empezaba a sentir la dureza del trayecto recorrido, a los que les atacaban los calambres, a los que tenían algún dolor muscular…
Metes cizaña a los compañeros de fatiga del día, éllos responden al reto: “Ahora! A todo gas!”. Solo tres cosas en mente: cruzar la línea de meta, abrazarte a los compañeros y recibir el calor de los tuyos. En Zegama te han ovacionado tanto o más que a los campeones, aunque aquéllos hacía tiempo que habían bajado del podio.
Te has sentido ganador durante un instante, y afortunado por ser uno de cada quince de los que se convirtieron, por sorteo, corredores de maratón de montaña por un día, y por no haber sido uno de cada cinco que tuvieron que dejar la prueba por distintos motivos.












Anna
6 julio, 2012 a las 17:15
Suerte que lo hago por escrito! Si tuviera que hacer el comentario de viva voz, me temblaría de la emoción!
FELICIDADES KOLDO! todo con mayúsculas!
Igual que tu carrera y tu crónica
Te admiro y envidio
Koldo
7 julio, 2012 a las 18:19
Gracias, Anna. La admiración es mutua, siempre he creído que el triatlón es la disciplina deportiva más complicada, y tú ya te codeas a ese nivel.
Rubens Loor
7 julio, 2012 a las 17:45
Muy bien Koldo, una mas para la colección..tirarte por el monte en esas condiciones, y en una carrera de ese calibre..es grande, salir ileso y pletórico como tu mismo lo describes pues no tiene precio…a seguir…
Koldo
7 julio, 2012 a las 18:20
Gracias, Rubens. Es genial, sí acabar de esa forma. Es un subidón difícil de describir. Ahora, tú tampoco te quedas corto en tus retos!
Mariano Bf
8 julio, 2012 a las 0:02
Koldo que decir?
Que eres un fiera?
Se nota que disfrutas en el monte mogollón, ya sea entrenando en tus circuitos o bien pegándote codazos con los extraterrestres en la Zegama…
Enhorabuena
Koldo
9 julio, 2012 a las 20:55
Aupa, Mariano! Más que fiera soy manso. A parte de eso tienes razón en todo; !disfruto como un enano corriendo por el monte, aunque codazos, más que darlos los recibo.
Ángel Bolaño
8 julio, 2012 a las 12:21
Que te voy a decir socio…..eres un puto crack!!!!! enhorabuena por tus logros y pos seguir disfrutando del deporte.
Koldo
9 julio, 2012 a las 20:56
Gracias, Bolaño. Crack no soy, aunque algún día haré crack. Mientras tanto, a disfrutar a tope
Ayax
9 julio, 2012 a las 9:40
Zorionak Titan!! Como vecino y montañero conozco bien Aitzgorri y el ambiente de la carrera.Grande por haber corrido, haber disfrutado y haber preparado dos objetivos tan distintos en tan corto periodo de tiempo.Estoy seguro de que las penurias y el mal tiempo que tuvisteis no hara sino dejarte mejor sabor en el tiempo.Zorional Txapeldun!
Koldo
9 julio, 2012 a las 20:57
Ayax, a tí no te voy a descubrir lo que es el ambiente de Aizkorri. Espero verte el año que viene allí, partcipando. A ver si nos toca un dorsal para cada uno!
Ayax T
9 julio, 2012 a las 21:31
Ojalá nos toque.sí es así cuenta con ello koldo!!
Claudi Cisneros Camps
9 julio, 2012 a las 15:08
Felicidades! Fue una pasada ver los reportajes y ahora leer tu crónica! Es increïble que con la lluvia o sin o lo que sea la gente se motive para ir a animar! Debe ser una carrera tan espectacular!!!!!
Koldo
9 julio, 2012 a las 21:02
No te falta razón, Claudi. Si ya de por sí el circuito es imrpesionante y preparandolo bien llegas a disfrutar del todo, el ambiente que rodea la prueba, la gente que se acerca a los puntos más duros para ver a los grandes, y a los culogordos como yo, te pone la carne de gallina. Hay tramos en los que parece que estés en una etapa del Tour en los Pirineos. He visto llorar a varios corredores, pero no por sufrir en las rampas más duras, sino por la emoción que se siente que te animen tanto y tanta gente, ya vayas primero, vigésimo, el 250 o el último
Albert Zorrilla "Foxy"
11 julio, 2012 a las 7:27
Koldo, esta carrera ha estado siempre en mi calendario, pero por una razón u otra ni tan solo me he llegado a molestar en hacer el esfuerzo de entrar en el sorteo. Una vez más, y después de leer tu artículo, me has despertado esa pasión por la montaña que desde hace un tiempo reside de manera oculta en mi interior…ganas de recuperarla pero sentimientos contradictorios. En cualquier caso, tu relato bien se merece una valoración a parte. Felicidades compañero. No pierdas esas pasiones que te hacen disfrutar del día a día. Gracias por compartirla.
Koldo
11 julio, 2012 a las 20:57
Albert, no te lo pienses más y apúntate para el sorteo del año que viene
—Tranquilo ya os informaré en la red—. Yo conozco muy bien el recorrido, he andado mucho por la sierra de Aizkorri y aún así me emocioné mucho. Acabé la prueba junto con un catalán, y ése sí que se emocionó, y lloró cuando nos abrazamos en meta. Solo por vivir el ambiente lo merece. No es en vano que Kilian tenga esta prueba como su favorita, y que venga año tras año, aunque tenga pocos días para entrenarse.