
El triatlón de Alcatraz ha sido la culminación de unos 6 meses de entrenamiento, 4 con Andreu, de MyBestChallenge. Tuve la suerte de ser una de las 1800 escogidas para hacer este triatlón, que es sin duda uno de los mejores de los Estados Unidos.
2400m de natación desde un barco en la Isla de Alcatraz hasta la bahía de San Francisco, 30km de bici por las empinadas calles, y 13kms de carrera por un paisaje espectacular, con 400 escalones subiendo de la playa a la carretera.
La triatlón daba inicio para mi el domingo 10 de junio a las 4am, hora en la que había quedado con Mario para dejar las bicis en la transición, localizada en Marina Green. Gracias al jet-lag del que no me había recuperado, a las 7 de la tarde me dormí soñando con el Gran Día.
A las 2 de la mañana del domingo, y sin poder dormir más, me voy a desayunar. Salgo del hostal a las 3 de la mañana en la Specialized que he alquilado en SF y pongo rumbo a la bahía.
Apertura de Boxes
A las 3.40am estoy delante de los boxes junto a otras 2 personas, con 20m por delante hasta que abrieran…
4am, ¡apertura de boxes! y comienza el ritual: busco mi sitio en el rack, número 359, coloco la bici, el casco encima, las zapatillas de la bici y las de correr, el dorsal, los geles, el isotónico… las bicis van a estar muy muy juntas. Reviso todo mil veces, y decido a última hora, meter la compota y los geles en botellitas, ya que la organización no quiere sobres… algo de lo que me arrepentiré más adelante.
Mario ha llegado, vamos a su sitio, revisa mil veces todo. Engancha sus calas en los pedales (nota mental: ¡aprende a hacerlo para la
próxima!), vuelve a revisar, vuelvo a revisar lo mío, y decidimos que antes de volvernos tarados, vamos a coger el autobús y nos vamos hacia el pier 3 donde nos espera el barco.
Subimos al barco cuando aún queda más de una hora para que nos marchemos. Dejamos todas las cosas en unas bolsas que nos llevarán luego, así que no toca otra que ponerse el neopreno, coger gafas, gorro y geles y lo demás se queda en el pier.

En el barco, un elemento casi salido de las pelis del Mississipi, los triatletas se dividen por grupos de edad: pros y jovencitos en la primera, junto con los de 30-34 (el nuestro). Los veteranos en el segundo piso (y no, no tendrán que saltar desde allí ). Nervios y más nervios. Las horas parecen que no pasan. Se ha hecho completamente de día, aglomeración afuera, y los más rezagados subiendo al barco.
Pasadas las 6.30, por fin se mueven los motores!!! Nos acercamos a Alcatraz. Majestuosa en medio de la bahía. Tras 8 meses y 5 días de saber que tenía una plaza para esta triatlón… aquí estamos. Hoy es el día de la verdad. Pienso en tanta gente… en mi familia, en amigos y en el team. En Andreu, que me ha estado ayudando a prepararme para este gran reto.
Natación
Muchos ánimos con Arantxa y Mario y llega la hora: suena el himno americano cantado a capela por una chica. Y los pros acaban de saltar.
Poco a poco, y como si de una procesión se tratara, el montón de triatletas aglomerados en el primer piso va avanzando. Con lo pequeña que soy no veo nada de nada sólo la espalda de Mario. Pero puedo escuchar… gogogogogogo! Saltan 3 personas cada 3 segundos.
De repente, el aire me da en la cara… estoy cerca… y en cuestión de segundos ya puedo ver el agua. ¡Y en un instante Mario se ha ido… me toca! Ahora no es momento de sentir miedo… y allá voy!!! Salto al agua esperando que los 12ºC me corten la respiración, pero el agua está mucho más caliente de lo que me esperaba. Salgo a la superficie lo más rápido posible y, tal y como dijeron, empiezo a nadar desesperadamente alejándome del barco para evitar que 3 segundos después me caiga alguien encima.
Levanto la vista y solo puedo ver una marea de gorros de varios colores. El Golden Bridge a la izquierda. El skyline de San Francisco enfrente. Vamos allá! Tienes 1 hora para salir de aquí pequeña. Empiezo a nadar con todas mis fuerzas. El agua cambia de temperatura dependiendo de la zona donde esté. Y no acabo de estar muy cómoda. La gente va a una velocidad alucinante, y yo no consigo notar esa
corriente que va a favor. Cada 10 brazadas miro a ver dónde estoy, y no consigo orientarme. Decido seguir a la gente rezando para que ellos tengan mejor orientación que yo y no acabemos en el Golden Gate o en los remolinos cerca de la bahía. Visualizo un grupo grande y me pongo a perseguirlo. Los tengo muy cerca pero sin llegar a pasarlos, veo los kayakistas a los lados, una boya, y sigo nadando.
De repente veo algo que se parece a Fort Mason… ¡¡ya estoy cerca!! Pero no veo la gran bola de Citomax que se supone está en la playa. ¡¡¡Sigo nadando, y por fin!!! ¡¡Veo la playa, y gente!! Nado con más fuerza. No sé cuánto tiempo llevo ni si el barco viene detrás sacando a gente, pero sé que a mi no me va a sacar, ya que el tiempo de corte (aunque no descalifican) es de 1 hora (supongo que por el frío).
Después de unas últimas brazadas, llego a la playa y empiezo a correr medio mareada. Hay mucha gente animando y gritando, que te da el último empujón. Miro el reloj: unos 45minutos. ¡¡¡Yeii!!!
Eso me da más fuerzas, así que empiezo a quitarme el neopreno, pero se me queda encallado en los brazos… Busco a alguno de los voluntarios (un 10) que me ayuden y en un plis lo tengo fuera. Tiro toda la bolsa al suelo, me intento poner las bambas y con horror veo que con las prisas, ¡ayer le dejé atados los cordones!
Con las manos heladas intento deshacer los nudos lo antes posible. Me pongo las bambas, guardo el neopreno otra vez, y empiezo a correr como si hubiera visto al diablo. Me queda media milla por delante hasta boxes. Con los nervios el GPS se queda en el gorro, pero no hay tiempo para volver a buscarlo, y encima voy sin atarme las zapatillas. Empiezo a adelantar a gente y pienso en Andreu, mi entrenador, que me dice que empiece a correr suave…¡¡¡hoy no hay tiempo!!! Boxes. Bebo agua, isotónico y me pongo el casco y las calas. La suerte es que tengo la salida muy cerca.
Bicicleta
Empieza el tramo de bici, 30kms por delante con unas cuestas a lo San Francisco. Los primeros kms son planos y los utilizo para recuperar e intentar tomarme otra compota… la que puse en el botellín. Empiezo a agitarlo como una loca y después de perder un cuarto, que cae en el tritraje, consigo meterme un chupito: ¡con esto bastará!
Acelero antes de llegar a la primera cuesta. Subo como puedo las cuestas, al principio a plato pequeño y medio en molinillo, quedan muchos kilómetros por delante, y Mario me puso en aviso: 3 cuestas, la del Golden Bridge, la segunda, la que sube al monumento a los caídos matadora, y la última a las casas del millón de dólares. Luego bajada al Golden Park y vuelta.
En las subidas me van pasando y voy pasando a gente. El paisaje es increíble. Ahora entiendo porqué esta es la triatlón preferida en USA.
Por fin, la primera bajada, y allí empiezo a volar y a adelantar a la gente: ¡¡leftttt!! ¡¡leeeefttt!! grito como loca.
Primer llano y me acoplo: ahora pienso en lo buenas que han sido esas series en bici que me puso Andreu y que la mitad de días las hice con un viento en contra horrible. El cuentakilómetros me marca una media de entre 28 y 32 millas/hora, llegando hasta casi 40 (unos 60km/h!).
Llega la segunda subida, y ahora entiendo el aviso de Mario… como puedo voy subiendo, apretando dientes y sabiendo que luego habrá una
bajada, mal asfaltada y con agujeros, pero bajada al fin y al cabo. Al llegar arriba nos reciben un Superman y demás fauna animando a todos y cada uno de nosotros. Les doy las gracias y a los voluntarios por el agua fresca.
Bajada… ¡a volar! El cuentakilómetros me llega a marcar casi 40 millas/h de nuevo y en uno de los baches pierdo el botellín con la compota… Aunque maldiciendo mi suerte, la playa y los preciosos acantilados me quitan el mal sabor de boca. Última subida antes del parque. La gente de las casas del millón de dólares nos animan sin cesar. El recorrido es precioso, sin duda uno de los mejores que he hecho en bicicleta. Y veo a un hombre en mountain bike, con camisa hawaiana adelantándome en la cuesta y me quito el sombrero. ¡Olé! Y me acuerdo de mi amigo Raúl, su bici del Decathlon para los entrenos, y como acabó la parte de bici del Extreme Man de Salou en poco más de 7 horas (con bici alquilada). Al final, todo está en las piernas.
Bajamos hacia el parque, la parte más plana del recorrido, con algunos falsos llanos. Hago la mayor parte del parque acoplada y empiezo a adelantar a mucha gente. ¡¡Mi velocidad media es de unas 30-32 millas/hora! Creo que en mi vida había ido tan rápida…
Salimos del parque y vuelven las subidas, pero al revés. Durante la vuelta, voy adelantando y dejando atrás a una chica: en las subidas me funde pero luego le recupero. Y charlamos unos minutos. La paso por última vez. En la última subida veo a los pros que ya están a la mitad del segmento de carrera… Cartel de las últimas 4 millas. Miro la hora, 9.30am, todavía no llevo ni una hora, ¡vas muy bien! Ya veo la punta del Golden Bridge así que viene la última bajada y el paseo de Marina Green. Empiezo a pedalear más fuerte, y empiezo a ver a la
gente, animando con sus cencerros. Ya veo boxes.
Desmonto y corro a dejar la bici. Casco fuera, bambas puestas y empieza la cuenta atrás… el segmento de carrera, las últimas 8 millas. Son las 9.45am, y llevo poco más de 2 horas de triatlón. Me quedan 8 millas, unos 13kms por delante, con bastante calor, y un recorrido muy interesante… paseo hasta el Golden Bridge, escaleras, parte de trail junto a los acantilados, bajada hacia la playa, casi 3 millas de arena, unas escaleras con 400 escalones desde la playa a la carretera, un repechón, y bajada de nuevo
Carrera
Empiezo a correr tranquila, tal y como me recomienda siempre Andreu, y rezando muy fuerte para que la rodilla aguante. Hoy no me puedes fallar. Cada milla hay avituallamiento, así que sin isotónico, tengo que coger el que da la organización. Y tiemblo pensando en los que hicieron la maratón este año y tuvieron problemas de estómago. Aquí me adelanta bastante gente, pero voy a disfrutar. Sin bajar el ritmo, que debe ser de 6-6,3min/km voy avanzando. Sin prisa pero sin pausa. Disfrutando de las vistas. La parte de los acantilados es muy estrecha y de doble sentido. Escaleras matadoras, y llego a la bajada. Empiezo a apretar para recuperar lo que he perdido en la subida. Y me dirijo a la playa a toda velocidad… y… ¡¡¡arena!! ¡madre mía! Correr por la arena de la playa es muy duro! Y sólo veo una hilera de gente hasta el final de la playa… se me hace eterno, pero el romper de las olas gigantescas lo hace más llevadero. Esto es increíble.
¡FINISHER!
Finalmente, y a duras penas llego al final y vuelta. Me queda el último tramo y llego a las escaleras, a la Sand Ladder… 400 escalones por delante. Los tomo con calma, recordando que después hay un último repechón. Veo a un hombre sin una pierna y le aplaudo. Todos mis respetos. Llego al final, subo el último repechón, y veo por última vez la punta del Golden Bridge… ¡¡¡ya estamos!!!!
Ahora sí que aprieto en la bajada: escaleras! Adelanto a mucha gente (¡estos no han corrido de noche por las trialeras de Collserola!) y por fin llego al paseo marítimo. ¡¡¡Tan sólo me quedan 3 millas para llegar!!!! ¡¡¡Venga!!! Miro el reloj y veo que si voy a ritmo es posible que haga 3h 30m, así que empiezo a concentrarme y a pesar del calor y el cansancio, voy avanzando. Agua a cada milla y sigo.
Entro en la última milla y veo que voy a hacer más tiempo, ¿pero qué importa? Estoy aquí, y he llegado casi al final. He conseguido nadar 2400m desde la Isla de Alcatraz a la bahía de San Francisco en menos de una hora, he volado en una bici de 4000€ y estoy corriendo en una ciudad preciosa, con unos espectadores de lujo. Así que… ¿qué importan 5 minutos más?
Veo boxes y ¡¡sé que ya estoy!! Un último esfuerzo, la piel se me empieza a poner de gallina, entro en la última recta, la misma que hace casi 3 horas recorrí para coger mi bici, miro el reloj y veo que marca 3 horas 23 minutos… ¡¡¡no me lo puedo creer!!! Así que un último sprint, y… FINISHER!!!

Después de 3h 23m… ¡¡Finisher!! No puedo contener unas lagrimillas… qué duro y que estrés… pero ha valido la pena. Sigo caminando y por fin veo las medallas…
¡todo el esfuerzo ha valido la pena!











Santi
2 agosto, 2012 a las 1:42
Preciosa cronica! Felicidades Vane!! Como he sufrido y disfrutado a la vez con tu relato! Lo dicho, muchas felicidades! Grande Vane!
Ángel Parra
2 agosto, 2012 a las 10:29
Muy buena crónica Vane!! Felicidades por superar tu reto! grande!
Jordi Granell
2 agosto, 2012 a las 18:04
Grande Vane! Algún día me gustaría participar… Conocer San Francisco y además correr el TRI debe ser la leche!
Felicidades por tu crónica y sobretodo por conseguir tu reto!
Ahora a por la media distancia!!
Saludos,
Vane Moncayo
2 agosto, 2012 a las 21:09
Muchas gracias!! Es un triatlón precioso! Sin duda volveré a repetirlo algún día (esperemos que la suerte vuelva a acompañarme en el sorteo!)
Vane Moncayo
2 agosto, 2012 a las 21:09
Muchas gracias!! Es un triatlón precioso! Sin duda volveré a repetirlo algún día (esperemos que la suerte vuelva a acompañarme en el sorteo!)
David Vidal
3 agosto, 2012 a las 11:27
Increible Vane, solo de leerlo me he transportado a San Francisco, me encantaría poder participar algún día en el…debe ser increible
Carlos Velasco Bruckner
6 agosto, 2012 a las 17:37
Enhorabuena Vane,
Has conseguido arrancarme una lagrimas de emocion a tu llegada, toda una experiencia y un sacrificio para llegar ahi, pero vale la pena disfrutarlo como lo haces!!!
Sigue asi…
Ari
8 agosto, 2012 a las 6:53
Felicidades por concluir el triatlón! Cuando comentas lo de la gente animando incluso me animo yo de sólo leerlo.
Saludos!
Anna
14 agosto, 2012 a las 10:13
Muchas felicidades!!!!
Qué carrerón! y qué emocionante tu crónica! me has tenido ahí como intentando ayudar!
Además qué gran experiencia, ey!
Enhorabuena por todo!
Jeane Arneaud
17 noviembre, 2012 a las 13:33
Yo pensaba que el ciclismo era el deporte más duro; hasta que vi una prueba de triatlon.