La inactividad física acompañada a un porcentaje cada vez mas elevado de la población mundial. Nos enfadamos cuando el ascensor se estropea, maldecimos al ciclista que nos hace reducir la velocidad cuando vamos en coche, y pasamos largas horas delante del ordenador y televisión, en muchos casos consumiendo bebidas azucaradas y deliciosos bocadillos. Como consecuencia, cada vez mas personas padecen una importante falta de energía física y mental.
Recientemente, son muchos los investigadores que sitúan la epidemia de patologías modernas en un contexto evolutivo. El estilo de vida actual, sedentario y con un elevado número de ingestas de comida, no encaja con nuestro código genético, diseñado para la actividad física de resistencia e ingesta intermitente de comida (O’Keefe, 2010). El mejor estilo de vida es aquél que exige a nuestras células la expresión de genes de supervivencia que mejoran su resistencia frente a diferentes estresores (carga oxidativa, infecciones de patógenos, etc.). La exposición a dosis bajas de un estímulo estresante aumenta la capacidad de resistencia de nuestro organismo para soportar una cantidad de estrés más fuerte. Es el proceso que hemos definido en artículos pasados como Hormesis. La necesidad de adaptación y el paso de millones de años nos han llevado a ser como somos (o deberíamos ser) actualmente. Continúa leyendo →



Si tuviese que resumir en una frase que fue para mí la competición en la Ultra de BTT sería: “la resurrección del Ave Fénix”


El trabajo de un entrenador no es fácil. Sabemos que el deporte no es una ciencia exacta y que un mismo entrenamiento puede dar resultados muy diferentes en función de a que deportista se lo apliquemos (aunque sean de las mismas características). Pero más difícil es cuando un deportista tiene varios retos en relativamente poco tiempo y son tan dispares entre sí. Es muy difícil para un entrenador planificar unos entrenos cuando en un período de, pongamos 5 meses, hay que hacer un maratón, un triatlón olímpico y una carrera ciclista de 120 kms. El objetivo número 1 que se pone el entrenador en ese momento, ya no es si mejoramos marca en el maratón o no, sino el de no lesionarse. Hay retos que son contradictorios entre sí. Bien es verdad que muchos atletas no buscan una marca en concreto, sino simplemente competir de una forma digna en varios retos, sin lesionarse ni sufrir en exceso.


Impresionante prueba la 




En los años 60, los fisiólogos deportivos pensaban que el ejercicio únicamente generaba adaptaciones en el sistema cardiovascular, mejorando la distribución del oxígeno para la contracción de los músculos (Holloszy & Coyle 1984). Durante estos años, las investigaciones con ratones habían fracasado en el intento de encontrar hallazgos que confirmaran que el tejido muscular también sufría cambios en su morfología gracias al entrenamiento de resistencia (Gould & Rawlinson 1959). ¿Qué era lo que fallaba? La respuesta fue encontrada por Holloszy. Los estudios realizados hasta el momento no habían tenido en cuenta, la intensidad del estímulo físico que aplicaban a los ratones. En otras palabras: el ejercicio que obligaban a practicar a sus ratones no era suficientemente impactante, y por lo tanto, no obligaba al organismo de dichos animales a generar adaptaciones para ser más fuertes y resistentes (Holloszy 1967).


La ignorancia es muy atrevida, así que para Bombers del año pasado, sin haber entrenado, decidí intentar seguir a Maite, que junto a su liebre Manel, tenía el objetivo de bajar de la hora en 10kms.










