
El primer triatlón de la temporada no arrancaba como debía. Este fin de semana estaba marcado en la agenda desde hacía tiempo, pero por cuestiones varias no se pudo realizar como teníamos planeado. El “estado” de mi mujer, nunca mejor dicho, y el pronóstico del tiempo para el fin de semana hizo que cambiáramos los planes a última hora, y en vez de ir a pasar el fin de semana a la preciosa ciudad de Cádiz, decidimos que iría yo solito directamente a competir el domingo por la mañana.
A nivel deportivo me lo tomaba como entrenamiento de calidad para mi primer olímpico en Sevilla dos semanas después, así que cualquier obstáculo a superar sería un éxito.
Este invierno estaba disfrutando de mi nueva MTB de 29 pulgadas, y hasta hace solo dos semanas no le cedí paso a la bici de carretera, con lo cual tenía que adaptarme a ella a marchas forzadas. Pero por mucho que me esforcé en estos 15 días no me he terminado de adaptar a tiempo a ella, cambios de reglaje, revisión de la posición, nada, tengo problemillas en mi pierna izquierda y no consigo rodar cómodamente. Suerte que 22 kms con drafting no es demasiado, y la esperanza era pillar un grupito y poder rodar algo más cómodamente. En la carrera a pie no hay problemas, la rodilla no me deja exprimirme a tope pero estoy aprendiendo a integrarla en todo mi ser. Y la natación pensaba que debería irme bien, ya que llevo desde septiembre nadando sin interrupción unos 7000 metros a la semana, pero entrenar sólo esta disciplina te hace desconfiar de estar nadando con la mejor técnica posible. Por otra parte en esta prueba iba a ser casi obligatorio el uso de neopreno, y después de dar mil vueltas al tema acabé por pillar una buenísima oferta por internet sólo unos días antes de la prueba, confiando en que llegara a tiempo… evidentemente no llegó. Así que el día antes tuve que movilizar a toda mi familia para que me solucionaran el problema, iba a usar un traje de surf de 2 mm que tenía en mi casa familiar. Después de barajar varias opciones, mi madre se ofreció a levantarse a las 5:30 de la mañana del domingo para venir a Sevilla a traerme el traje y acompañarme en el desplazamiento a Cádiz, y todo esto en el día de la madre… ¡¡Olé!! Continúa leyendo →