En este artículo me gustaría dar salida a parte de las reflexiones que he ido haciendo durante estos últimos meses aplicando parte de los conocimientos generalistas que tengo por formación académica y que he ido asimilando durante los análisis y lecturas sobre la técnica de carrera. Para aquellos curiosos como yo que quieran entender algunos aspectos biomecánicos explicados desde un punto de vista colocaquial, ahí van estos tres apuntes:
El arco de descarga
En la carrera de aquitectura, una de las primeras cosas que se aprenden es la importancia del arco de descarga. Si pensamos en las primeras construcciones humanas de las que quedan constancia aun a día de hoy tenemos que pensar en los inmensos monolitos como Stonehenge (3.100 a.C.). En esta época nuestros antepasados no eran excesivamente sutiles cuando tenían que rendir culto a los dioses y aun a día de hoy nos resulta sorprendente el que pudieran levantar piedras de semejante peso y dimensiones. Pero, por qué tan grandes? Mantener en equilibrio la roca superior requiere de unos apoyos proporcionalmente grandes, esto resulta obvio para todos pero hay un factor esencial que justifica el grosor de la piedra y es cómo se descarga el peso hasta el suelo.
Resulta mucho más intuitivo si vamos directamente a un ejemplo gráfico: imaginad que pasaría si en lugar de la roca superior tuviéramos una mucho más fina. En efecto, con un grosor menor e igual distancia a los apoyos, la pieza horizontal se resquebrajaría por su parte central y se rompería en dos. Aumentando el grosor de la pieza garantizamos que la descarga se produzca sobre los dos puntos de apoyo y no por el centro de la pieza. Contra más alejamos los puntos de apoyo de la parte central de la pieza más la obligamos a estirar el esquema de bajada de fuerzas hasta el suelo y más posible es que se agriete por el centro.
Unos cuantos años después, tras la cultura griega y romana, se generalizó el uso del arco como elemento básico de descarga. El arco pasa por ser el elemento que mejor reparte el peso, tanto en un plano como de forma tridimensional. El arco, como semicircunferencia, ofrece la suficiente altura como para hacer llegar el peso hacia los dos puntos de descarga, garantizado así la correcta descarga del peso, incluido todo el que contenga sobre sí mismo (a diferencia que el caso anterior en el que sólo soportaba su propio peso). En el gótico se produjo una evolución del arco románico al ojival, mucho más pronunciado, con mejores prestaciones para las altas construcciones de piedra que se levantaron durante esa época.
A día de hoy cometemos el error de pensar que los arcos son cosa de castillos e iglesias, cuando en realidad son uno de los elementos más usados en ingeniería. Sólo hace falta darle la vuelta a un arco y descubrir como se escondía en otras grandes construcciones modernas como puentes o canales.
Llegados a este punto, el arco estrella de esta sección es el del pie. La forma de nuestro arco determina si nuestra pisada es normal, pronadora o supinadora. Si os fijáis en el pie no sólo hay un arco longitudinal de dedos a talón, también hay otro transversal que cruza por el empeine e incluso los dedos con el resto del pie forman un arco en muchas posiciones.
Lo que tardamos muchos años en aplicar en construcción la naturaleza y la evolución ya fueron conformándolo como el mejor elemento amortiguador y de descarga del peso corporal. Si nos lo hacemos venir bien también podemos pensar en nuestras piernas como elementos verticales de descarga y nuestra cadera como el arco que reparte el peso sobre los dos puntos de apoyo. Motivo por el cual es aun más importante mantener una posición recta de la espalda para que el peso baje hasta el suelo de forma totalmente vertical.
Equilibrio estable e inestable
En telecomunicaciones los receptores de señales electromagnéticas (radios) tienen dispositivos que permiten seguir la señal e impiden que, debido a variaciones de la frecuencia al atravesar diferentes medios, la emisora se pierda. En el diseño de estos circuitos aparece el concepto de equilibrio estable e inestable que, si bien cuesta un poco de explicar dentro del campo del electro magnetismo, resulta mucho más evidente si lo trasladamos al campo de la física.
Seguro que al ver este esquema todas las explicaciones se vuelven necesarias. En un caso cualquier movimiento hará que la pelota ruede por uno de los lados, mientas que en el otro caso cualquier movimiento acabará haciendo que la pelota acabe parándose de nuevo en el centro de la figura.
Un péndulo sería el ejemplo perfecto de equilibrio estable: el peso se encuentra cerca del suelo y el punto de rotación por encima de él así antes o después acabará parando por acción de la gravedad. Nuestro cuerpo, por suerte o por desgracia, es el caso contrario ya que nuestras piernas y caderas están en permanente equilibrio inestable.
Sin embargo al igual que corregimos con pequeños movimientos la dirección del volante cuando conducimos, lo mismo sucede cuando corremos. No conscientemente puesto que el equilibrio es una reacción casi instintiva pero todas las regulaciones y adaptaciones que realiza el cuerpo en cada milisegundo son lo que permiten ese milagro que es desplazar un cuerpo vertical de forma horizontal. Intentad mover cualquier objeto de una altura comprendida entre 1,5 y 2,0metros sin que acabe en el suelo. Ni siquiera aplicando la fuerza en el centro de gravedad evitaríamos algún tipo de efecto rebote o desequilibrarte. Nosotros no sólo no nos caemos sino que somos capaces de desafiar la gravedad y el equilibrio a velocidades nada despreciables.
Lo más curioso es que un cualquier arco que procure un equilibrio inestable suele estar apoyado únicamente en dos puntos cuando en realidad…
Tres puntos definen un plano
Los que hayáis estudiado algo de dibujo técnico seguro que sabéis que dos puntos definen una recta y tres, un plano. Sin ponernos excesivamente técnicos podemos asimilar un plano a cualquier superficie sin deformaciones y con una generalizada horizontalidad, es decir cualquier superficie por la que corráis. Supongamos el suelo de casa y esa silla que todos tenemos que cojea. Por qué cojea? Cojea porque tiene cuatro puntos de apoyo y al no tener todos ellos la misma distancia al suelo se produce la definición de varios planos de equilibrio a través de los cuales se balancea la silla en función de donde se coloca el peso. Un taburete de tres patas nunca cojea, su asiento podrá estar recto y horizontal o inclinado pero nunca cojeará por el principio comentado de que tres puntos definen un plano. Esos tres puntos distribuirán el peso de manera que la posición final sea estable. Sin embargo, cuando cuatro puntos no están perfectamente alineados, el movimiento es inevitable y es por eso que en topografía (y fotografía) cuando se requiere estabilidad se usan trípodes como elementos de soporte de los aparatos de medida.
Sin embargo el ser humano no tiene tres puntos de apoyo mirado sino dos piernas. La tercera pierna que nos falta sería el equivalente a la cola que hemos perdido respecto a nuestros antepasados animales. A pesar de necesitarla desde un punto teórico hemos sido capaces de desarrollar un nivel de equilibrio tan avanzado que somos capaces de no sólo mantenernos sino avanzar a gran velocidad sobre dos piernas y no sólo eso sino que en muchos casos con sólo una de ellas como punto de apoyo.
Si miramos a un nivel más de detalle, el otro punto de descarga de peso pasa por ser el pie. Aquí podríamos ver dos puntos de apoyo: almohadilla y talón peor en realidad no se trata de elementos puntuales sino que tienen cierta amplitud. Si pensamos en el talón, yo veo un punto de apoyo (a nivel oseo) pero si pensamos en la almohadilla yo hay 5 metatarsos que varia su posición relativa para formar un gran punto sobre el cual realimentar nuestro equilibrio. Es por esto que en el pie también pueden apreciarse dos arcos (dibujo superior) conformando lo que conocemos como arco del pie desde los metatarsos exteriores (primero y quinto) hasta el talón. Pequeños movimientos imperceptibles de la musculatura del pie hacen variar nuestra posición y son la diferencia entre mantenernos en pie o caernos. Hasta tal punto hemos desarrollado el equilibrio que ni siquiera requerimos el concentrarnos para seguir en pie.
Incluso al correr, en la rotación normal de la articulación del tobillo cambiamos el punto de apoyo entre el talón y el dedo gordo del pie y por eso suele ser siempre la almohadilla el punto que debe estar más tiempo en contacto con el suelo. Ni entrar con el talón ni correr de puntillas son opciones válidas.
Conclusión
Al final todo esto para justificar cosas que hacemos de manera inconsciente y en muchos casos perfectamente sin necesidad de conocerlas ni entenderlas. Muchos otros corremos mal y con dolor. Conocer y esforzarse por entender cómo funciona nuestro cuerpo puede desencadenar en un mayor aprecio de la herramienta tan magnífica que es nuestro cuerpo. Es perfecta a nivel motriz pero aun más perfecta a nivel sensorial y nervioso. Del mismo modo que puede llevarte corriendo 42 kilómetros, recuerda prestar también a lo que te indica cuando aparece el dolor, no es caprichoso ni casual y tiene una función, avisarte de que algo va mal.




















Luis León
15 septiembre, 2011 a las 23:36
Hola David,muy ilustrador el articulo.Tenemos dos puntos de apoyo,nuestras dos piernas,y ademas cada uno de nuestros pies es un trípode.Mejor adaptación imposible.
Cuando me leí el libro del “Chirunning”,el autor decía que nos debíamos doblar por nuestros tobillos,no la cintura,para ayudarnos a través de la gravedad.Me costaba mucho esfuerzo pero desde que comenzé a hacer pequeños trotes descalzo me dí cuenta que no había que hacer ese gesto tan exagerado.Continuo con la técnica pero mi mejoría viene sobre todo por haber incorporado los paso mas cortitos y con mas cadencia.Otro aspecto que olvidamos es el movimiento de los brazos.Su importancia es evidente:una mala coordinación y toda la técnica de la que hablamos se iran al garete.Un autor interesante al respecto de la técnica de brazos es David Weck,este hombre inventó el famoso BOSU.Desarrolla la Teoría de las Espirales aplicadas al movimiento de los brazos a la hora de correr.Todo ello para mejorar la propiocepción y la biomecánica.
Un saludo.
David Lampón
18 septiembre, 2011 a las 19:06
Hola Luis,
Eres una auténtica enciclopedia. Me apunto también este nombre para leer sobre él en cuanto tenga un momento libre. Realmente como dices la importancia de los brazos es total: ayudan a contrarrestar el movimiento de las caderas y mantener el equilibrio. Mucha gente sabe que tiene que mover los brazos al correr pero es incapaz de hacerlo de forma natural y relajada y acaba forzando posturas y gestos realmente raros.
Teoría de las espirales… Suena muy interesante =)
Furamuros Yamakasi
16 septiembre, 2011 a las 0:21
Que grande David,con estos ejemplos tan claros me resultara mas facil expicar lo de correr descalzo a la gente.A ver si lo entiende mejor.
David Lampón
18 septiembre, 2011 a las 19:08
Toda ayuda es poca. Estamos desafiando mucho de este conocimiento popular arraigado con fuerza así que más nos vale armarnos con un buen arsenal de leyes y teorías científicas o rápidamente nuestras argumentaciones quedarán enterradas por el rechazo inicial de nuestros interlocutores. Mucha, mucha paciencia cuando hagáis pedagogía sobre este tema porque, ya sabréis por experiencia, que no todo el mundo es capaz de aceptar ciertos cambios o transgresiones.
Un saludo Furamuros.
Nacho Díaz Carrasco
16 septiembre, 2011 a las 10:02
Muy muy interesante David,
De todo lo que llevo leido sobre el tema la verdad es que hay puntos que son realmente alucinantes. Somos una obra de ingeniería brutal.
El arco plantar, el tendón de aquiles, etc.
Otra cosa interesantísima que lei fue el papel de la cabeza como estabilizador en el mantenimiento del equilibrio.
No sé si será porque soy biólogo, pero todo este tema me resulta interesantísimo.
Saludos!
David Lampón
18 septiembre, 2011 a las 19:12
Hola Nacho,
Solemos cometer el error de desligar nuestra rama de conocimiento de nuestra realidad más inmediata. Como biólogo seguro que en el día a día eres capaz de aplicar todos tus procesos mentales adquiridos académica y profesionalmente no sólo en tu campo en cuestión si no en todo lo que te rodea.
Durante un largo tiempo me consideré un especialista pero poco a poco me voy dando cuenta de que el conocimiento es completamente transversal y lo que es aplicable en biología seguramente se puede reflexionar del mismo modo en ingeniería aunque bajo otros parámetros y resultados con igual validez, así que por qué no en el deporte?
Gracias por comentar Nacho. Seguiremos informando
Jordi Heredia
16 septiembre, 2011 a las 10:56
Es curioso, pero desde que empecé a correr descalzo hace poco más de dos meses he podido comprobar que mis pies se han encogido caso medio dentímetro.
David Lampón
18 septiembre, 2011 a las 19:15
Hola Jordi,
Justo la misma reflexión que me hacía esta mañana al calzarme las VFF. En realidad no se han encogido (lo cual suena un poco a Alicia en el País de las Maravillas) sino que tu arco se ha levantado, los músculos se han tonificado y el desarrollo total en longitud ahora ha ganado en altura. Aunque el hecho de correr/caminar descalzo sólo reportara ese único beneficio ya estaría sobradamente justificado puesto que un pie fuerte es la mejor defensa preventiva para las lesiones.
Enhorabuena y gracias por comentar. Arriba esos pies!
Gustavo
16 septiembre, 2011 a las 13:17
Interesante “comparación de”arcos”
Espero impaciente algún artículo acerca de tu opinión sobre los estiramientos, y en especial del “cuidado” que sugieres hay que tener para los tendones de aquiles, sóleos y gemelos, que son para muchos, los nuevos invitados con esta “manera de correr”.
Salud!
Pere
18 septiembre, 2011 a las 10:02
Yo también estoy interesado con este artículo
David Lampón
18 septiembre, 2011 a las 19:22
Gracias Pere. Bienvenido a la tribu!
David Lampón
18 septiembre, 2011 a las 19:22
Hola Gustavo,
Realmente hay nuevos retos al involucionar (nótese el carácter positivo de la palabra) al minimalismo que son como bien comentas: soleo, gemelos y tendones. Por suerte en muchos casos estos toman el lugar que ocupaban las rodillas, la planta del pie o en mi caso el piramidal. Pensar que lo que te duele al correr es la parte que está más cerca del suelo me hace pensar que la dirección de trabajo es la correcta, más teniendo en cuenta que venimos de un tiempo en el que los teníamos totalmente descuidados y fuera de forma.
Creo que el artículo de los estiramientos y fortalecimiento del pie va a tener muy buena acogida así que voy a intentar darle todo el mimo que merece. Estoy intentando que algún experto nos dé su opinión al respecto con algunas pautas y ejercicios concretos.
Gracias por pasarte Gustavo. Siempre es un placer =)